Trece trabajadores de prensa fueron despedidos a partir del 30 de noviembre, entre ellos un delegado sindical: Emiliano Ortiz, del Sindicato de Prensa de Neuquén.
Los telegramas formales de despido recalaron el miércoles 16 de noviembre, luego de que el lunes se iniciara un período de comunicaciones informales, asambleas, e intentos por parte de los administradores -interceptados a tiempo por parte de quienes los acompañamos desde el sindicato- para que hicieran abandono de trabajo antes de que llegaran los telegramas.
La comunicación verbal de los despidos fue inesperada; y fue el corolario de varios meses de destrato laboral que los trabajadores rechazaban y resistían en el interior de la emisora; hasta que inclusive la semana pasada el trato devino en humillaciones para con los compañeros y compañeras que permanecían en el canal, ya que formalmente y hasta el 30 que operará el despido, debían fichar y permanecer en el lugar de trabajo.
Cynthia Ridao, que realizaba labores de conducción para el noticiero de TV Central, se encontró de un día para el otro con el estudio cerrado con llave, sin poder acceder a las herramientas de trabajo y sin que se le indicara tarea alguna, por lo que optó por enviar un telegrama indicando que aguardaba en su casa las directivas de trabajo hasta el día en que operara el despido.
Emiliano Ortiz y Pedro Martínez, en tareas de producción y edición, solicitaron un memo garantizando que no sufrirían represalias si se retiraban antes del 30, ya que a la desgastante situación de encontrarse con cámaras, equipos de edición y otras herramientas de trabajo bajo llave, debían soportar el cacheo de los bolsos y elementos personales, para demostrar que no se robaban nada.
Aunque hubo un comunicado de ATE Central remitido por mail a algunos periodistas en el que se esgrimieron “razones económicas” para justificar los despidos, esta argumentación no fue explicitada en los telegramas enviados por la firma “Ilense SA”, que resultó ser la empresa supuestamente creada por ATE – CTA para pagar sueldos, administrar el canal y luego echar a la gente; en tanto desconocemos si es la misma figura societaria por medio de la cual ATE solicitó la licencia provisoria a la Nación, en el marco de la democratización de los espacios públicos para los medios que propone la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual.
El 15 de noviembre de 2011, Héctor Méndez, un neuquino que integra la conducción de Ate nacional dijo que se tuvo que tomar la “dificil y dilatada decisión” de despedir a los trabajadores del canal, coincidentemente a todos los trabajadores de prensa que no tenían una relación familiar directa o indirecta con el gremio que representa a los estatales.
Fueron infructuosos los intentos de comunicación alguna con Méndez antes de este último contacto, tanto por parte de los trabajadores luego de debates en asamblea, como de los miembros del Sindicato de Prensa de Neuquén para sentarnos a discutir el encuadramiento laboral.
Quienes sacaban al aire la programación del canal resistieron las presiones para trabajar en doble función, trabajaron más horas de las convenidas y seguían a la espera de la discusión sobre el encuadre laboral (solicitado inclusive por nota por parte del SPN ante el silencio de la conducción del canal y el maltrato), para cuando llegó una única comunicación por parte de Méndez, que fue el despido.
Durante meses los trabajadores de prensa resignaron los incrementos que les correspondían por categorización escalafonaria y las horas extra a la espera de las gestiones de ATE o la empresa Ilense SA lograra la habilitación provisoria.
Desde el Sindicato de Prensa se intercedió ante Sergio Fernández Novoa para que se tuviera en cuenta que TV Central operaba desde diciembre de 2010, se accedió al blanqueo de personal luego de cuatro meses de situación irregular, a la espera de la licencia provisoria para poder colectar publicidad y regularizar la situación.
Desconocemos por qué los gremios que crearon TV Central invirtieron más de dos millones de pesos en el equipamiento de un medio de comunicación y convocaron al personal sin haber iniciado la regularización de una licencia para el sustento publicitario y darle continuidad al proyecto de televisión pública que no supieron sostener. Desconocemos también por qué la conducción gremial nacional demostró no tener entre las previsiones generales de funcionamiento de un medio de comunicación público, la contratación en blanco de los trabajadores de prensa y profesionales televisivos.
Desde esta semana TV Central sigue transmitiendo material enlatado o de archivo por internet, con la continuidad laboral sólo de familiares de dirigentes del gremio estatal. Según el comunicado de ATE en el que se lamentan de haber tenido que despedir gente, están a la espera de la “igualdad de oportunidades para el acceso a las licencias” provisorias, en tanto desconocemos si volverán a embarcarse en la gestión y apertura de un medio público de comunicación, ya que no se pudo conocer otro proyecto más que el que sacaron al aire los trabajadores que a partir del 30 están despedidos.
Rechazamos los despidos de trabajadores, a la vez que exigimos su reincorporación. Solidariamente los seguiremos acompañando en forma personal, gremial y legal, poniendo a disposición de nuestros afiliados la asesoría para el pago de la indemnización especial contemplada en el Estatuto del Periodista. Insistimos en la contratación legal que exige la ley que encuadra la labor de todos y todas las y los que se desempeñan en los medios de comunicación públicos, privados o de gestión comunitaria, y exigimos la responsabilidad ética, legal, profesional, empresaria o gremial de quienes ocupan el espacio de las frecuencias audiovisuales para llevar a cabo un proyecto de comunicación.
Sindicato de Prensa de Neuquén, 23 de noviembre 2011-